¿Dónde vas Pingu?. ¿Te has perdido?. ¿Buscas el sur?… Lo siento pero no te puedo ayudar. Los humanos estamos demasiado ocupados en procurar nuestro propio bienestar, hasta el punto que nos importa un pimiento la naturaleza, incluido tú Pingu. Me justaría cojerte de la aleta y acompañarte yo mismo hasta tu casa, pero no puedo. Tengo que trabajar. Trabajar para ganar dinero. Ganar dinero para embarcarme en cosas inútiles. Cosas que al final me piden más dinero y por ende más trabajo, es un sinvivir. Te confieso que estoy tan perdido como tú, Pingu. Ojalá pudiésemos caminar los dos juntos hasta tu tierra y vivir allí de lo que da el mar.
Francisco Rodríguez Palma
Colección Animalia
www.rodriguezpalma.es